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1er artículo

El maltrato entre iguales y el desarrollo de la sensibilidad moral.

Este artículo presenta una nueva perspectiva sobre el maltrato, centrándose en el estudio del acoso escolar. Para ello, se parte de la combinación de los resultados de la investigación cuantitativa, con el estudio de casos y la reflexión teórica sobre el desarrollo de la sensibilidad moral. Por medio de esta triangulación entre teoría, estadística y estudio de casos desvelamos la existencia de dos grados diferentes de maltrato entre iguales y de las variables que determinan el paso de un nivel a otro. Después, el artículo intenta desentrañar mejor las dinámicas del maltrato en relación con el desarrollo moral con el objetivo de ampliar aún más los recursos disponibles para la prevención y tratamiento de este problema psicosocial.



Los datos obtenidos

Los datos resultantes de todas las investigaciones realizadas hasta el momento coinciden en varios puntos fundamentales (Ortega, 2000), lo que nos permite describir algunas tendencias comunes del acoso escolar:

- Los índices de acoso son mayores entre los niños más pequeños encuestados, entre 7 y 11 años.

- El acoso disminuye notablemente con la edad, si bien cuando sucede en los últimos cursos suele ser especialmente grave.

- Los niños acosan más que las niñas, y sufren más el acoso de sus compañeros.

- En primaria, las niñas se sienten más desprotegidas y con más miedo, y en general parece que acusan más los efectos del acoso.

- El acoso masculino se caracteriza más por la violencia directa y física, mientras que el femenino es un acoso más relacional y verbal.

Junto con todas estas coincidencias existe una gran diferencia en los porcentajes de acoso obtenidos, que varían entre el 5% y el 25%. Esto se debe a que aún existen importantes diferencias metodológicas y conceptuales entre los diversos investigadores, aunque también pueden influir las características propias de las poblaciones estudiadas.

No obstante, esta variabilidad de los índices de acoso hace que no lleguemos a tener una noción fiable de la verdadera gravedad del problema.

Por ello, en este artículo se propone combinar los datos estadísticos con la investigación cualitativa del estudio de casos, y con una mayor reflexión conceptual para indagar más en la naturaleza y el alcance del maltrato escolar.


Tipos de maltrato:

Estadísticamente, podríamos establecer diferentes tipos de maltrato por medio de un análisis factorial. Pero la validez de estas clasificaciones siempre dependerá del diseño del cuestionario, con lo que se siguen determinándo a priori por el planteamiento conceptual de partida.
Así, según el cuestionario de Olweus se extraen cuatro tipos de maltrato: físico, verbal, de exclusión y de manipulación psicológica (rumores, calumnias...). En el mundo anglosajón, se simplifica un poco más esta clasificación, diferenciando entre maltrato físico, verbal y social. Y en nuestro país, Piñuel y Oñate (2005) definen hasta 8 tipos diferentes de acoso escolar.

Desde un punto de vista teórico, la clasificación de Olweus se puede argumentar cruzando dos variables relacionales, como se ve en el siguiente cuadro:

Aunque es importante realizar una clasificación de los tipos de maltrato escolar, lo cierto es que el niño realmente acosado sufre todas ellas, y parece más importante determinar la gravedad moral o el alcance destructivo de las combinaciones de estrategias, que clasificarlas teóricamente. Por ejemplo, un niño que recibe palizas colectivas por sus compañeros también será ridiculizado, insultado y excluido



La agresividad y la sensibilidad moral

La agresividad es un impulso de alejar el daño de uno mismo: ya sea tratando de exorcizarlo por medio del maltrato activo, devolviéndolo por medio de la violencia reactiva, o evitándolo por medio de la defensa activa ante los que producen el daño.

Este último tipo de agresividad, que podríamos llamar defensiva, puede ser una respuesta legítima ante el maltrato sufrido. En tal caso, se requiere un elevado control personal para no llegar a la reacción violenta, de hecho, la agresividad defensiva funciona mucho mejor cuando se expresa por medio de la tenacidad personal y el compromiso en la defensa de lo que es justo. Además, también es necesaria una fuerte integridad moral para saber cuándo y cómo utilizarla

En el terreno de la educación escolar, esta reflexión sobre la sensibilidad moral y el uso de la agresividad defensiva nos permite ampliar el horizonte educativo y preventivo. No sólamente es importante el enseñar a los niños a convivir pacífica y saludablemente, sino que también el prepararles para reaccionar adecuadamente cuando presencien situaciones injustas, de acoso o de maltrato, porque a lo largo de la vida no faltan ocasiones para ello.

La justicia social

En última instancia, la justicia social sólo es posible si este tipo de agresividad defensiva se mantiene y se promociona. No es necesario convertirse en un paladín de la justicia, es suficiente con saber apreciar el valor de aquellos que defienden su derecho a vivir dignamente y apoyarles cuando lo necesiten.

En el Estado de Derecho hemos profesionalizado el ejercicio de este tipo de agresividad, por medio de las fuerzas de seguridad y de los magistrados de la justicia. Sin embargo, los funcionarios también son personas y, como tales, son falibles: todos conocemos casos de policías a los que se les va la mano y de jueces a los que les falla el juicio.

Además, estos funcionarios comparten con el resto de la población muchos de los procesos culturales y de interacción social que dan lugar a la formación de criterios morales. Por ello, es necesario rescatar el valor del desarrollo de la sensibilidad moral y de la agresividad defensiva, que en los últimos años parece haber caído en un cierto descrédito.

Hoy en día, el individualismo posmoderno ha debilitado las grandes narraciones sobre el sentido del mundo, que atribuían un significado unívoco a la idea de justicia social.

No se trata de emular a los paladines de cuento, al estilo de Don Quijote, aunque su presencia en el imaginario colectivo de niños y adultos ayuda a construir convicciones morales. Si no que más bien, se trata de recuperar las narraciones reales de los pequeños héroes de carne y hueso que luchan por una sociedad más sana y más justa, a nuestro alrededor y en cada rincón del planeta.




ANÁLISIS :

Éste texto es un estudio más bien sobre los diferentes acosos que hay en el ámbito escolar, sobre todo cuando los niños están en un rango de edad que puede comenzar de los 4 hasta los 17 años o más, depende de la madurez de cada niño y también de la educación que sus padres les han otorgado, el maltrato entre pares no es un caso que hay que dejar de lado, y sobre todo nosotros los futuros docentes que tendremos que manejar estas diferentes situaciones que anteriormente se han planteado.

El bullyin ha ido creciendo a medida de que no se ha puesto en práctica reglas o algunas tácticas para que los niños dejen de comportarse irrespetuosamente con sus compañeros de clase, y ésto al final puede afectar mucho la mente afectada del niño a futuro, en su desenvolmiento en la vida social con las demás personas, compañeros de trabajo, etc
El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano.(Platón)

En lo personal, si alguna vez (en realidad creo que me tocará muchas veces tener que ver algún caso así) llegase a suceder acoso o bullying entre alumnos, me gustaría hacer un tipo de charla más interactiva con ellos para que de alguna forma se tome conciencia de que lo que se está haciendo no es para nada bueno y que hay que tener una convivencia más pacífica y más armoniosa entre sí, es así como el principio de la educación es predicar con el ejemplo (Anne Robert turgot), y éstos ejemplos serían los de enseñar a no tratar irrespetuosamente a su compañero a través de actividades que le sean atractivas a los mismos alumnos.




CONCLUSIÓN

El acoso escolar es un problema de educación y de convivencia, que requiere que revisemos los recursos que ponemos a disposición de los niños para que crezcan y se desarrollen.

En este articulo, hemos analizado algunos aspectos que influyen en la aparición de comportamientos antisociales, centrándonos principalmente en los procesos de desarrollo moral. Así, podríamos buscar las causas de la violencia escolar en la desintegración de los entornos familiares, la pérdida de prestigio y autoridad de los profesores, la superficialidad de la cultura del espectáculo y la laxitud moral que la acompaña .
Recordemos que la mejor prevención en salud mental es una sociedad más sana y más justa, y ésta empieza por una educación que estimule la sensibilidad moral y el buen criterio para afrontar los problemas de convivencia que acompañan a la vida en sociedad.

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